Es otoño en la cresta Cabrones-Torrecerredo

En alta montaña las sombras son heladoras y al sol hace un calor insoportable.

De camino al refugio, atravesamos diferentes bolsas de aire a diferentes temperaturas. Voy con mi joven amigo Juan Luis que me acompañará en calidad de observador a la cresta Cabrones-Torrecerredo.

Subimos al refugio de Urriello a toda velocidad. Allí he quedado con Kike para cenar.

Durante la cena, charlamos animosamente mientras saboreamos tortillas, queso y filetes. Todo estupendas viandas caseras regadas con un buen vino.

A las 7 de la mañana desayunamos en Urriello y al poco estamos en marcha camino del Jou Negru.

Al salir del refugio hace viento y el frío es agudo, a los 300 metros no sopla ni una brisa y nos quedamos en camiseta.

¡Las cosas del otoño!.

Hacemos la aproximación a buen ritmo, manteniendo una animada charla.

Vamos observando los neveros que quedan aún en esta época del año.

Al llegar al Jou Negru, admiramos la cresta y su gran ambiente.

La morrena de la Pequeña Edad del Hielo y el helero que aún queda a los pies de la cara norte del Torrecerredo, hacen de esta actividad en los Picos de Europa una de las mejores y más auténticas aventuras en alta montaña.

Al final de la morrena nos ponemos casco, arnés y cuerda y empezamos la ascensión totalmente solos al Pico de los Cabrones.

Canales y llambrias se suceden. La roca por la que preparamos es magnífica, lo cual hace de la Ascensión muy amena.

En el ultimo collado nos paramos un rato a contemplar la Peña Santa y las grandes canales que caen encima del pueblo de Caín.

Subimos a la cumbre del Pico de los cabrones y volvemos a bajar. Ahora sí empezamos verdaderamente la integral Cabrones-Torrecerredo.

Veo disfrutar a Kike con el gran ambiente que nos regala este lugar.

Se suceden destrepes y descuelgues. En otros tramos, vamos a caballo por la afiladísima cresta.

El tramo final es un poco más ágil, de trepada más sencilla. El corazón se nos acelera por causa del ritmo al que nos movemos.

 

Llegamos al final de la cresta justo antes de alcanzar la cumbre del Torrecerredo.

Aquí hay un resalte de unos 15 metros de cuarto superior que superamos rápido y sin ningún problema. Poco tiempo después estamos en la cumbre de Torrecerredo disfrutando de las hermosas vistas y de las luces de otoño.

Hay una nitidez impresionante. Puedo ver desde aquí la ciudad de Oviedo y el monte Naranco. Disfrutamos un buen rato y hacemos un montón de fotos. En cumbre la brisa es fría, el otoño está ya metido solo es cuestión de tiempo que empiece a nevar.

En la bajada, como no, vamos hablando de nuevos planes para el año que viene. Ha sido un precioso día de trabajo en la cresta integrar Cabrones-Torrecerredo.

Joaquín Álvarez Sánchez. (Xuacu) Guía AEGM Alta Montaña 1021

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