Norte Clásica de Peña Ubiña

Por 9 agosto, 2020invernales guiadas, ubiñas

La vía norte clásica de Peña Ubiña es la mejor cara norte de la Cordillera Cantábrica para adentrarse en una primera escalada invernal asequible y didáctica.

Es una montaña cercana por un gran apoyo en su base que es el refugio del Meicin. Esta instalación es un refugio moderno, con habitaciones cómodas, ducha caliente, buena cocina y trato familiar.

Se accede al refugio en un agradable paseo de menos de una hora.

Desde aquí, con las botas calientes y bien desayunados, emprenderemos la marcha hacia la cara norte.

Deberemos superar quinientos metros de desnivel a través del valle de Covarrubias. Hasta el gran bloque que marca el final de valle y la entrada en alta montaña. En el reino de los hielos.

“Ahora tres largos más, dos de ellos emocionantes, nos llevaran hasta la característica canal de salida”

Desde el bloque, en dirección sur, veremos unas grandes palas de nieve que terminan en un embudo, para volver a expandirse en forma de reloj de arena. Por ser menos inclinada y terminar de forma redondeada, esta segunda pala es denominada por los pastores como ” Prau Capón”.

La escalada comienza desde un collado entre la cara norte de Peña Ubiña y la muela que forma El Cuetu les Cabres.

Desplegaremos la cuerda en su totalidad para subir anclados al terreno si la nieve está helada, o si esta es blanda y, por ello favorable, iremos un rato al menos escalando en simultáneo.

Por causa de la inclinación, buscaremos asegurarnos en la roca para seguir la escalada a largos a tope de cuerda, venciendo los resaltes que nos presenta la cara norte de Peña Ubiña.

Tras la primera pala llegan los pasajes más característicos:

El primer estrechamiento; muy hermosa travesía y canal de unos cincuenta grados de inclinación. Este pasaje marca el ecuador de la escalada.

“Estamos ahora en la vertiente leonesa, en una canal sencilla, aunque con quinientos metros de vacío bajo nuestros pies”

Tras el estrechamiento se llega al “Prau Capón”, donde al final de este, articularemos una reunión para anclarnos al terreno.

Ahora tres largos más, dos de ellos emocionantes, nos llevaran hasta la característica canal de salida.

El tercero de estos largos, de los emocionantes, nos transporta a otra vertiente de la montaña a través de una travesía ascendente. Estamos ahora en la vertiente leonesa, en una canal sencilla, aunque con quinientos metros de vacío bajo nuestros pies.

Articulamos reunión en una repisa bajo la canal de salida, poniendo unos sólidos seguros en una fisura vertical.

La canal de salida es una salida fantástica, genial, con gran ambiente y donde por acción del sol la nieve se fusiona y forma hermosos pasajes sobre buen hielo. Allí protegeremos el avance con tornillos.

Una gran montaña que precisamente, desde la cumbre, adquiere toda su dimensión al tomar consciencia de las grandes dimensiones que ostenta respecto al resto de la cordillera.

La cumbre es acogedora, amplia, reconfortante, solitaria. Mil doscientos metros de desnivel nos separan de la aldea de Tuiza, novecientos del refugio del Meicin.

La bajada es larga y técnica al principio, sencilla a los pocos metros.

Una escalada que no deja indiferente y que, sin duda, será edificante para cualquiera que se adentre en ella.

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