“Aquí, en Mieres, Xuacu y yo decidimos hacer algo juntos, y un año después volvemos a Mieres para presentar su libro. Es como si cerráramos un círculo”, expuso Alberto Castaño, responsable de la editorial Cordillera, en el acto de presentación de “A 50 días del otoño. Relatos de montaña en los Picos de Europa“, la primera obra del alpinista Joaquín Álvarez “Xuacu”. La presentación tuvo lugar en la librería mierense La Pilarica y contó con la colaboración del Club LA NUEVA ESPAÑA en las Cuencas.

“No pretendo descubrir la pólvora. Sólo quiero transmitir recuerdos, pensamientos y sentimientos acumulados a lo largo de mis años en la montaña” reconoció Joaquín Álvarez (Colloto, 1983). “Es un ‘librín’ cargado de emociones” añadió. La obra consiste en un conjunto de relatos cortos en los que el autor incluye anécdotas más o menos noveladas, como la de aquel octogenario británico decidido a escalar el Naranjo de Bulnes, y textos dedicados a amigos desaparecidos y a maestros de la montaña.

Se trata de relatos de aprendizaje, de campamentos en la oscuridad, de sueños, miedos e ilusiones. “Xuacu” lamenta la actual pérdida de los valores clásicos del montañismo, “No es fácil ver a los padres enseñando a los hijos, preparándolos para apreciar la belleza de la montaña. Hay que redescubrir esos valores del esfuerzo, de la experiencia adquirida, del crecimiento personal y el espíritu de superación” dijo Álvarez, que desde niño ha vivido inmerso en el ambiente montañero, soñando alcanzar las metas que oía contar en su casa, lo que en la actualidad, además de guía profesional de montaña, le ha llevado a ser un experto escalador.

Castaño añadió, por su parte, que “si bien hoy en día existe mucha literatura de montaña, se echan de menos aquellos libros escritos por los pioneros, por auténticos montañeros. Sólo los que se dedican a esta actividad son capaces de transmitir esas emociones. Y como ‘Xuacu’ sabe de lo que habla, consigue llevar a sus relatos su pasión y su sentimiento por la montaña”.

Con una concurrida audiencia en la que predominaron los profesionales y aficionados al montañismo, no faltaron las anécdotas y los recuerdos de aperturas de nuevas vías, de nevadas y ventiscas, de noches en vela contemplando toda la belleza de la línea de costa cantábrica. “En Asturias tenemos unas montañas que nos preparan para cualquier reto en el exterior” afirmó el escalador, que llama a “crecer admirando, no envidiando”. “La montaña es hermosa y nosotros crecemos con ella”, concluyó el autor.